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Qué es la Cirugía Urológica

Cirugía Urológica Laparoscópica

La cirugía urológica incluye todas las técnicas quirúrgicas que tratan las patologías y anomalías del sistema genitourinario del hombre, y el sistema urinario de la mujer.

Incluye cirugías como la extirpación completa o parcial  del riñón por la presencia de tumoraciones, la extracción de cálculos renales, la reconstrucción de uréteres, entre otras.

¿Qué tipos de cirugía se practican en Urología

Básicamente se puede realizar cirugía videolaparoscópica o cirugía abierta o convencional. 

En Cirugías Vital practicamos siempre que sea posible, la cirugía urológica videolaparoscópica, por las ventajas que esta tiene en cuanto a tiempos de recuperación, dolor y riesgos asociados durante el postoperatorio, además del factor estético.

¿Qué cirugías urológicas realizamos por vía laparoscópica?

  • Adrenalectomía
  • Nefrectomía radical por cáncer
  • Nefroureterectomía radical por cáncer
  • Nefrectomía simple y parcial
  • Resección de quistes del riñón
  • Nefrectomía de donante vivo para transplante
  • Criocirugía del riñón
  • Nefropexia
  • Cirugía del riñón en herradura
  • Pieloplastia
  • Cirugía ureteral
  • Re-implante del uréter por reflujo
  • Cirugía de la litiasis del uréter
  • Prolapso vaginal
  • Cirugía para la incontinencia femenina
  • Linfadenectomía pélvica
  • Testículos no descendidos
  • Enterocistoplastia
  • Linfadenectomía retroperitoneal por cáncer de testículo
  • Prostatectomía radical por cáncer de próstata
  • Adenomectomía de la próstata por crecimiento prostático benigno
  • Cistoprostatectomía radical por cáncer de vejiga
Cirujano General en Babahoyo Dr. Amilkar Suárez
Dr. Amilkar Suárez Pupo. Especialista en Cirugía General y Laparoscópica.

Visite Cirugías Vital, centro de especialidades médico – quirúrgicas en Babahoyo. Atiéndase con un cirujano general experto.

Reciba un diagnóstico acertado, y el procedimiento quirúrgico efectivo para su caso específico.

ALGUNOS PROCEDIMIENTOS LAPAROSCÓPICOS EN CIRUGÍA UROLÓGICA

CIRUGÍA UROLÓGICA NEFRECTOMÍA LAPAROSCÓPICA

La nefrectomía es una cirugía urológica, mínimamente invasiva, para el tratamiento del cáncer de riñón avanzado. Su objetivo es extirpar el riñón completo junto con el tejido graso que lo rodea.

Se decide realizar esta cirugía en los casos en que no se puede salvar parte del riñón, por ejemplo en tumores de grado II.

¿Cómo se hace?

Primeramente el cirujano detecta el tamaño del tumor, luego se separa el riñón de la arteria renal, la vena renal y el uréter, y se extirpa junto con la capa de grasa que lo recubre, para evitar así la diseminación de células cancerígenas.

Entre las ventajas de la nefrectomía laparoscópica están la reducción del período de hospitalización del paciente, una recuperación mas rápida y los mismos resultados cuando es comparada con la técnica abierta convencional.

Habitualmente la operación puede durar de 2 a 4 horas. Para aplicar esta técnica se abren colocando 3-4 pequeñas (1 cm ) incisiones en el abdomen.

Posibles Riesgos

Este procedimiento ha probado ser muy seguro, sin embargo, como cualquier cirugía, existen riesgos y posibles complicaciones. Las tasas de seguridad y de complicaciones son similares cuando son comparadas a la cirugía abierta.

Los riesgos potenciales incluyen:

Sangrado: Durante esta intervención, es posible la pérdida de sangre, la transfusión puede ser necesaria en el 5% de los pacientes intervenidos.

Infección: A todos los pacientes se les administran antibióticos por vía intravenosa, antes de empezar la cirugía con el fin de disminuir la posibilidad de infección.

Daño a otros órganos o tejidos: Aunque es muy poco probable, existe la remota posibilidad de una lesión en otros órganos como son el intestino, venas o arterias, bazo, hígado, páncreas, pleura y vesícula biliar pueda requerir otra cirugía.

También es posible el daño a nervios o músculos relacionados con la posición. Pero, estos daños pueden ser causados también durante la cirugía abierta.

Convertir a cirugía abierta: Puede ser que durante la cirugía laparoscópica, se requiera pasar a una cirugía abierta convencional si se presentan dificultades durante la intervención laparoscópica.

En consecuencia, el periodo de recuperación puede ser más largo o la incisión puede ser más grande.

¿Qué esperar después de la cirugía?

– Después del procedimiento es normal la presencia del dolor, este será controlado con medicación.

– Posiblemente experimentará un discreto dolor temporal (1-2 días) en el hombro debido al gas utilizado para insuflar el abdomen durante el procedimiento laparoscópico.

– Sonda urinaria: Esta sonda (tubo de plástico), permite la salida de la orina desde la vejiga hacia el exterior (es colocada en el quirófano mientras el paciente está dormido) y suele  durante 1 día después de la cirugía.

– Dieta: Durante los 2 primeros días después de la cirugía es necesario llevar una vía de acceso venoso (esta vía es un pequeño tubo colocado en la vena para que de esta manera sea posible recibir sueros y mantener un adecuado estado de hidratación y que además permite la administración de medicamentos). Luego de esos dos primeros días, la mayoría de los pacientes pueden comer algunos alimentos.

– Fatiga: La sensación de cansancio es normal y comenzará a desaparecer después de las primeras semanas.

-Movilidad: Al día siguiente de la cirugía es importante levantarse de la cama y comenzar a caminar con la supervisión de una enfermera o de un familiar. Esto es importante para prevenir la formación de coágulos en las piernas.

-Estancia hospitalaria: La duración del periodo hospitalario es habitualmente de 2 a 3 días.

-Estreñimiento: Es posible presentar dificultad para realizar deposiciones los primeros días después de la cirugía. Si es necesario se administrarán supositorios o laxantes suaves para resolver este problema.

¿Qué esperar después del alta médica?

– Control del dolor: Es posible presentar algunas molestias en la zona de la herida que serán tratadas con medicamentos contra el dolor durante los primeros días después de haber sido dado de alta.

– Actividad: Se recomienda dar algunos paseos. Deben evitarse los periodos prolongados de estar sentado o estirado. Es posible subir escaleras. Al menos durante la primera y segunda semana no es recomendable conducir.

Aunque se recomienda una actividad moderada, no está permitido levantar objetos pesados o realizar ejercicios como correr, nadar o bicicleta al menos las 6 primeras semanas o hasta que el médico lo autorice.

La mayoría de los pacientes vuelven a la actividad normal en casa al cabo de 3 semanas. Es posible volver al trabajo después de 4 semanas de la intervención.

PROSTATECTOMIA RADICAL LAPAROSCÓPICA

Cirugía Urológica Prostatectomía

La prostatectomía es una cirugía urológica que se realiza en casos de cáncer o tumores benignos que provoquen un agrandamiento de la próstata y una obstrucción del flujo urinario.

Se  realiza a través de 5 pequeñas incisiones en el abdomen, contrasta con la técnica abierta en la que es necesaria una incisión en la línea media de la parte baja del abdomen.

Durante la prostatectomía radical laparoscópica, la glándula prostática es separada de la vejiga y de la uretra y posteriormente estas estructuras son nuevamente unidas.

La próstata es extraída a través de una de las incisiones utilizadas previamente, habitualmente es necesario abrir un poco esta pequeña incisión (3-6 cm) dependiendo del tamaño de la próstata.

Visita preoperatoria

En la visita preoperatoria, el especialista en cirugía urológica revisará su historial clínico, los valores del PSA, el resultado de la biopsia de próstata en donde se diagnostica el cáncer.

También es posible que indique o revise una gammagrafía ósea y una tomografía axial computarizada del abdomen y la pelvis, así como todas las pruebas que puedan ser de utilidad para el tratamiento.

Seguidamente comentará con usted las opciones de tratamiento que existen para el cáncer de próstata.

El procedimiento quirúrgico

La prostatectomía radical laparoscópica es un tratamiento aceptado y establecido para el cáncer de próstata localizado.

Este procedimiento requiere la participación de un equipo de cirujanos, anestesiólogos, enfermeras y técnicos entrenados y capacitados para la realización de intervenciones laparoscópicas.

A pesar de que se realiza de acuerdo a los principios de la cirugía abierta, en él la mano del cirujano no entra al abdomen.

Las lentes del laparoscopio, conectado a la cámara proyectan al monitor una excelente imagen ampliando los detalles de la próstata y de las estructuras vecinas permitiendo así una disección más precisa.

Una vez que la próstata es liberada de la vejiga, el recto y la uretra. Se coloca en una pequeña bolsa de plástico y es extraída por uno de los orificios creados para realizar la intervención.

La vejiga se “une” nuevamente  para restaurar la continuidad del tracto urinario, esto también se realiza mediante técnicas laparoscópicas.

Se coloca una sonda a través del conducto de la orina (uretra) para vaciar la vejiga y permitir la correcta cicatrización de la conexión uretra-vejiga.

Además, un pequeño tubo de drenaje es colocado a través de una de las incisiones.

La duración de la prostatectomía radical laparoscópica es aproximadamente 2 a 4 horas, pero puede variar de acuerdo a las características de cada paciente, como el tamaño de la próstata, la forma de la pelvis, el peso del paciente o cirugías previas en el abdomen o la pelvis.

Durante la cirugía la pérdida de sangre es aproximadamente menor de 500 ml. Rara vez se requieren transfusiones.

Estancia hospitalaria

El tiempo de estancia hospitalaria es aproximadamente 3 –5 días.

Es necesario llevar una sonda para orinar durante 10 a 21 días.

Antes de retirar esta sonda se requiere la realización de una prueba radiológica (cistografía de relleno) para asegurarse de que la unión uretra-vejiga ha cicatrizado correctamente.

El resultado del análisis de la próstata tarda aproximadamente 6-10 días.
Un análisis de PSA se determinará al mes y a los 3 meses siguientes a la cirugía.

Posibles Riesgos y Complicaciones

Aunque la prostatectomía radical laparoscópica ha demostrado ser segura, sin embargo, como en cualquier procedimiento quirúrgico, existen algunos riesgos y posibles complicaciones:

-Sangrado: Aunque la pérdida de sangre durante el procedimiento es relativamente escasa comparada con la cirugía abierta, es posible que sea necesaria la transfusión de sangre.

PIELOPLASTIA LAPAROSCÓPICA

Esta cirugía urológica está indicada para corregir la obstrucción o estrechamiento del uréter (tubo que drena la orina desde el riñón a la vejiga) en el sitio donde éste se une al riñón.

Esta alteración llamada obstrucción de la unión pieloureteral puede ocasionar dolor, litiasis (piedras), hipertensión y deterioro de la función del riñón.

El procedimiento se realiza a través de 3 a 4 pequeñas incisiones en el abdomen y consiste principalmente en recortar el área obstructiva y unir nuevamente la pelvis del riñón con el uréter.

Un tubo de plástico (llamado catéter ureteral) se coloca en el uréter como soporte de la unión hecha durante la pieloplastia.

Este tubo se deja durante 4 semanas y es habitualmente retirado en el consultorio mediante cistoscopia flexible.

La pieloplastia laparoscópica es un procedimiento muy seguro, permite al paciente una estancia hospitalaria corta, una recuperación mas rápida y los resultados son equivalentes  a los del procedimiento abierto tradicional.

CIRUGÍA UROLÓGICA URETEROLITOTOMIA LAPAROSCÓPICA

Cirugía Urológica de cálculos uretrales

La ureterolitotomía laparoscópica es un procedimiento de cirugía urológica eficaz para la extracción de litiasis ureteral en la que han fallado otras técnicas como la litotricia extracorpórea por ondas de choque o la ureteroscopía.

Permite una corta estancia hospitalaria y una rápida recuperación y sus resultados son equivalentes a los del mismo procedimiento por vía abierta

Se realiza a través de 3 o 4 pequeñas incisiones en el abdomen y consiste principalmente en localizar la piedra, abrir el uréter, extraer la piedra y volver a suturar el uréter.

Generalmente es necesaria la colocación de un catéter que puede ser colocado previamente o durante el mismo procedimiento quirúrgico por vía endoscópica o laparoscópica.

Al igual que la pieloplastia la retirada del catéter se puede llevar a cabo en el consultorio mediante la realización de una cistoscopia flexible.

Esperamos haberle ayudado con esta información. Si usted o un familiar requiere realizarse algún procedimiento quirúrgico, en el área de cirugía urológica, consulte con un especialista, explíquele su situación y preocupaciones, y solicite una valoración médica especializada.

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